Sep 7 2009

a.m.

José Juan Mendoza G.

Corazón tenor con boca de cicatriz
busca armarse caballero con un jersey
hace yelmo el periódico más gris
de mil novecientos ochenta y seis

perro pobretón cabeza de astronauta
busca Venus doméstica de quedada
o luna joven muy sola y poco santa
con quién rebanar alguna madrugada

lumbre sin ley busca casa habitada
qué comer en este verano lluvioso
ratón busca debajo de su almohada
sordo encuentra las cintas del gozo

chica cigarro busca boca con coche
niño es atropellado por Dios ebrio
sorbos de vida se le hicieron noche
y otro sol payaso edificó su imperio

diario rojo se vuelve poema marrón
le cicatrizaron también las dos alas
fue un golpe seco que le diera el hormigón
en mi puerta a las ocho en la mañana


Jul 27 2009

Cigarro # 19,231

José Juan Mendoza G.

Aquí arde mi alma
-esa torcedura, muñón de divinidad-
que cansada de hacer banqueta
de ascensores nadando en corbatina
del sol ahorcado en los postes
mi alma de patea-latas
que cansada de vivir pegada a los enchufes
sigue siendo, en escencia
un cazahuate


Jul 13 2009

Injusticia

José Juan Mendoza G.

Ya traje migas de pan para tu amor de paloma,
puse mi cielo todo al rasgar antojado de tu pico,
crucé el andén de brasas y ojos,
resolví el misterio antiguo del desierto,
pensé el mar entero, el más ínfimo de sus átomos
en inframundos de eterno negro
con paciencia de estalactita

y tú sigues ahí
(mirando a un infinito espurio)
con ropa


Jul 10 2009

Cigarro #2

José Juan Mendoza G.

Tengo en este cigarro
el aroma de tu cabello,
el reloj, su mudez, la tarde entera,
el licuado de sol y luna que puse en mi último poema,
quemándose


May 11 2009

Sábado de gloria

José Juan Mendoza G.

En su burbuja de narguile rojo
-su corazón rugiente de hojita de lata-
por el neón sin cielo
y la acera brillante del viento
vino a este palacio de humo sin llave

pesadísimas decenas de cruces de luz
las carga un breve desierto suspendido
se nutren de los vasos y los vuelven risa
llueven derretidas sobre el cabello
como átomos de bendición
aquí danza y látex
y alma y ser y desquicio
son toda palabra
son escencia
somos nosotros

el beat eleva su ser
y las plegarias para abortar al sol
Dios no quiere resucitar mañana
entre otras cosas
porque está bailando conmigo

Regreso en un rato.


Feb 25 2009

Atrás

José Juan Mendoza G.

Hace siete horas que vivo aquí
que estoy parado sobre mi contemplación
frente a este espejo de añicos
que yace suspendido en ese extraño plano
donde mi cabeza y el suelo son uno mismo
o lo pretenden ser a mis espaldas

he venido con mi sangre de anfeta
con mi voz de perico, con mi sombrero de copa sobre copa
la risa roja en la solapa, y la noche un poco arrugada por el viaje
me bajé del mundo hace muchas cuadras
doblé esquinas hasta volverme experto
traigo todavía pedazos de banqueta en los zapatos
y una sombra que se deshilacha al sol de cualquier foco
ya muy harta de mí

vinieron mis amigos a conocer la ouija
jugamos con los espíritus hasta rompernos la boca
hubo carcajada a litros, lágrimas kilométricas, libras de oro mental
sorbos de olvido
nos chorreamos la camisa con la luz accidental que relampaguea en el calendario
que le tapo a gritos en momentos como este
en que el alba se hace necia
y mi noche se hace poca
y mi boca se hace piedra
sobre el espejo quebrado
de mi cabeza


Feb 12 2009

Solar

José Juan Mendoza G.

El viento asoleado

el que raspa su voz en los postes y luego

zumba grave en las cabeza sordas

en los techos desquebrajados del alma

en el abismo de ojos de la ruta cuarenta

el que nunca ha cruzado una flauta

y que se ha muerto de borracho

enredado en el frío de los semáforos

sin derecho a ser respirado con esperanza

 

el que se ha quemado mil años aguardándote

en las aceras de enfrente

y ha doblado esquinas hasta quedar deforme

que se suspira a sí mismo en los aparadores

sin que nadie lo vea

 

el viento de luz gris

que ha lamido hasta el odio el hollín de los camiones

las palomas, los vidrios rotos de los pisos trece

las hojas enfermas y medias rotas y gritos de mujer

subió la escalera y abrió mi puerta en un trueno divino

nos sentamos a fumar


Jan 27 2009

Estre

José Juan Mendoza G.

La mía es media estrella
no cabe en los cielos estándares
tiene picos del 68
grita un gol en el infierno
y brilla en todas las favelas

Mi media estrella combina mal
con toda corbata y con el gris
es un sol eónico
más ancestro que muchas estatuas
de pie en la bóveda
a la hora de las misas
se sienta entre montañas
a reir fumando
toca la armónica para mi espina
y se gana la vida escribiendo
mi discurso planetario

Una estrella media de seda
con leche condensada de la vía
con hielo de ciudad
y cerezas de grafitti
arrojada por mí como una lata
un manifiesto trombón que se derrama al aire
crayolazo rojo desde el iris
firmándome el documento esencial


Jan 24 2009

Celaya

José Juan Mendoza G.

Y es en ese preciso momento
cuando vuelve a aparecer el primer nombre de la lista
que climatiza la sensación de completa soledad
a pesar de los doscientos contactos
a pesar de los pasados contactos
de los contactos pasados para ver qué se armaba
y a pesar de haberme desarmado una y otra vez
en posición fetal
frente a la ventana caliente del sábado

A la vuelta no hay nadie para dar la vuelta
enfrente -donde suele residir el caminar-
es una palabra que va poco más allá de las paredes
o de la propia frente

Afuera las calles comen
asan al sol, se retuercen y se rompen el concreto
lo cuartean
de las ganas de tragarnos


Jan 13 2009

Eneria

José Juan Mendoza G.

He tenido la poca fortuna
de haber andado pegando letras y tumbos
de andar echando hipo cerebral aquí y allá
con la permisión que dan seis o siete copas
en vaso desechable

Embarrando, dije
poemas en los baños públicos
perfumando ahí los letreros y teléfonos celulares
que florecen tan injustamente sin gracia
del acero oxidado de las puertas

He tendido mi cuerpo al sol meses
centurias, sólo parándome a comer
o a poblar de nuevo el mundo de los despiertos
o simplemente por agua

Traje cosas, traje gomitas
traje hojas del jardín municipal
y algunas cartitas de amor de quinceañera
rotas, hospitalizadas en los botes de basura
con la diálisis lectora de quien busca cáscaras de mango

Traje ciruelas y un perfume barato para vender
ambos mezclables y bebibles
igual que tú y yo
antes de que me fuera

Te traje, pues, este poema
un poco destartalado
que me encontré