Sep
7
2009
José Juan Mendoza G.
Corazón tenor con boca de cicatriz
busca armarse caballero con un jersey
hace yelmo el periódico más gris
de mil novecientos ochenta y seis
perro pobretón cabeza de astronauta
busca Venus doméstica de quedada
o luna joven muy sola y poco santa
con quién rebanar alguna madrugada
lumbre sin ley busca casa habitada
qué comer en este verano lluvioso
ratón busca debajo de su almohada
sordo encuentra las cintas del gozo
chica cigarro busca boca con coche
niño es atropellado por Dios ebrio
sorbos de vida se le hicieron noche
y otro sol payaso edificó su imperio
diario rojo se vuelve poema marrón
le cicatrizaron también las dos alas
fue un golpe seco que le diera el hormigón
en mi puerta a las ocho en la mañana
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Jun
11
2009
José Juan Mendoza G.
La lluvia, ese intento triste
del mundo por lavarse las ciudades
curarse la espalda
No diluyó nada
salvo añejas paredes
hoy caldo de poema
goteando
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Jan
26
2009
José Juan Mendoza G.
Estallara el pájaro de risa
y la risa dejara estallar mi boca
en pájaros rojos y verdes
y azules y blancos
rayaran ellos el aire
lo rebanaran en pequeños trozos
que pudiera respirar
Se soltaran el pelo las piedras
cuyo movimiento hemos detenido en estatuas
y volvieran a las cuevas para sostenerme
la pintura rupestre
o más poemas
No respirara el virus de la derrota
ni dos fuera divisible
se dividieran los monolitos el trabajo
de cuartearse de risa
el reloj dejara de mascar cabezas
los libros no se hicieran chicle
entre la calvicie y los ataúdes
se entregaran las estrellas a la cárcel
de una buena vez
y en medio de todo eso
estallara el pájaro en mi boca
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Nov
6
2008
José Juan Mendoza G.
Recorriendo de noche una lista de nombres
sentado en la orilla de un número telefónico
sofoco las mariposas naranjas del ansia
con manchas de ojos sobre el piso
enredando las posibilidades todas
llamando y no llamando
llameando las muelas
moliendo las llamas con una boca bocanada
en el cansancio de intentar llamarte
Poner el semáforo morado de un insulto
lavar la avenida de ancianas
matarle tres horas al reloj
que de las 3 sigan las 6
que del olvido siga el abrazo
que nazcan tus cabellos a la vuelta de la esquina
ondeando cual bandera de la cama
ondeando cual farol con sus amantes
sin dejar ondear un gancho en el armario
o mi cara sobre la noche y sus aparadores
Que se coma la ciudad los cominos
que me importan sus ejes y puertas metálicas
-paren el mapa, que me quiero borrar-
no sé si al norte te encuentre fría
no sé si al sur te encuentre
Sobran los metros de poema
o la rima monótona de los bloques de banqueta
le sobraron soles al día
y a mí todavía me falta un buen pretexto
o el mal texto de una excusa deficiente
para marcar a tu casa de casada sin marido
y saber algo de mí
9 comments | tags: bandera, boca, cama, ejes, faro, foco, llamas, metro, noche, Ojos, ondear, piso, Poema, reloj, rima | posted in Poeticalóidica
Oct
23
2008
José Juan Mendoza G.
Ya no quiero vivir de este lado del helado
son pocas las cosas que deseo y una es esto
Tampoco quiero -ya entrado en solicitudes-
que tu sombra rasgue la mía cada que dices que ahorita vienes
El sol cabe muy poco en mi cabeza y sabes que al final
a oscuras es cuando nacen los mejores recuerdos
hidratados de esos colores y formas e ideas amorfamente descoloridas
que nuestro cerebro dibuja mediante un trazo
con el que no se despierta nadie
Qué más da el cosmos hoy o mañana o siempre
si esto se olvida
Soy poco ortodoxo
en cuanto a tus maneras de depilarte mis poemas
y esto a veces me causa culpa
de verlos escurridos muy cerca de la taza y el papel
sabiendo que alguna vez nacieron de tus piernas
o de tu abrazo
A lo mejor un día de estos
de estos en los que amanece y luego al revés
un día de los que están en cualquier calendario
nos caigamos lentamente en lo profundo de la fecha
y nos sorprendamos muy cerca de mis poemas
y nuevamente
del papel
La petición -que espero satisfagas en tu carácter
de todo concesión- sigue en pie de limón:
Ya no quiero vivir de este lado del helado
quiero vivir del lado del cono
y que me trague la chingada
de una buena vez.
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Oct
13
2008
José Juan Mendoza G.
A media idea tengo atravesada tu voz
Traigo cada gritito tuyo en el zapato
Tu silencio, incluso, taladra mis poemas
Los deja así, entrelineados
Delineando con vacíos estas paralelas
que a tientas se besan como queriendo rimar
aunque solo consigan cacofonía
exactamente como sueno
ante la arritmia de los microbuses
cuasando de mí hazmerreíres de pájaros
para todos juntos desdibujar la ciudad
como siempre
Ya solo espero ver
qué es lo que va a pasar cuando también tus ojos
incidan en mi vida
Algo me van a reclamar
todos los cristales del mundo.
4 comments | tags: arritmia, besan, Bus, desdibujar, los cristales, Micro, Ojos, Pájaro, pájaros, Poema, rima, silencio, ya, zapato | posted in Poeticalóidica
Sep
17
2008
José Juan Mendoza G.
Cuando duerme
es un poema en un sobre
cuando despierta
es una carta de Bagdad
Si cocina
es pentagrama con cebollas
si se enoja desaparece
simplemente desaparece
A veces corre por la calle
y es un Mustang con sostén
a veces se regresa
y es una pequeña luna arrepentida
que sabe besar
Me toma de la mano
y es astronauta
o bióloga marina
me suelta y es cuchillo en mi mano
sobre la cabeza del mundo
o suspiro de humo y vaso
A veces mastica como chicle
cualquier cosa que le diga
y otras me hace faro y vela
de todos sus ojos
con todos mis verbos
Se desliza como listón
bajo las sábanas
cuando trata de amarrar su vida
desde mis brazos
amén de forcejear de vez en cuando
si se vuelve licuadora de miedos
en mi pequeño país
Luego se despista
como extranjero o como poeta
apenas es esa cosa mutante
a punto de florecer en dalias
sin avisar al de atrás
a media carretera
Cuando duerme
es una rima abstracta
cuando despierta
es una prosa limpia
esto suele causar temores
sobre todo si adquiere
la calidad de ese arco
eternamente tensado
que son sus ojos
de cometa o de probeta
en algún laboratorio kilotónico
A mi me gusta cuando corre por la calle
y es un Mustang sin sostén.
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Sep
11
2008
José Juan Mendoza G.
La escuela está tan alejada de este cigarro desayuno
que a veces me parece imposible
creer en cómo vivo
entre tanto poema mojado, remojado y vuelto a orear
en las sustancias más diversas
a suerte de alquimia con gramática
en un vaso de moloko o algo parecido
A veces el cielo cansa a los ángeles
que andamos por ahí de noche toreando sin querer a los fanales
con los ojos a medio cerrar,
con un ala chueca o con las plumas algo miserables
más cercanas al guajolote cada día
como queriendo seguir al diablo
hasta las puertas de El Estribo
Hoy, por ejemplo
amanecí amurallado por algunas colillas con labial
y hay un reloj quebrado en el suelo -no sé porqué-
el cual se empecina en dejarse crecer los dígitos
a riesgo de contagiarme su vejez regañona
de despertador
No me quejo, aunque podría estar mejor.
Es sólo que no puedo evitar salirme por las noches.
En el Edén no hay guitarras eléctricas.
5 comments | tags: ángel, cielo, diablo, el cielo, el suelo, escuela, estribo, fanales, gramática, guajolote, moloko, Muralla, noche, Ojos, Poema, reloj, sal, suerte, vaso, Vivo | posted in Poeticalóidica
Aug
27
2008
José Juan Mendoza G.
Tengo un hermano
que sabe que el reloj se para en diciembre
que cada cerveza mide dos corazones y cuatro hígados
de esos que aguantan
más de mil amaneceres
Tengo un hermano que abraza la noche como un capotrasto
que se rinde ante las faldas de la primera que pase
siempre y cuando valga la pena
Coincide así a veces
en que el mundo sabe mejor
cuando el trago cabe
en esas botellas ocres de alma traqueteada
o las conocidas latas cantarinas
Conoce muy bien
que los segundos
por breves que sean
son gotas de pulque y que pudieran ser vitales
en la garganta de un Dios
anacoreta o alienado de la existencia
la cual vale siete u ocho cartones de Montejo
en la mesa de equis casa
por ajena que ésta sea
Tengo un hermano que sueña
que ve y que alisa la pista
del patinador sangrado que traigo en la cabeza
Y que conoce perfectamente
cómo se administra el cielo
en cada grito
A veces componíamos
el silencio y sus rebabas
A veces hacíamos la luz
con pocos cerillos
o con un alambre atravesado
en la carretera de la burla cínica
de los cesos que vuelan tras el choque
crispando el ozono moral
de cualquier internauta
o de cualquiera que fuera cualquiera
pensando que es cualquiera
Tengo un hermano greñudo y panzón
como la Virgen
en tiempos de parir prosa leprosa
o divinidad bullanguera
Tengo un hermano
cuya extensión rebasa este poema
y cualquiera de las incontables rimas de risa
que en él nadie ve.
2 comments | tags: agua, alma, Amanece, capotrasto, cerveza, cielo, Dios, el cielo, fer, latas, noche, Poema, prosa, reloj, rima, silencio, ya | posted in Cronocrónica, Poeticalóidica
Jul
4
2008
José Juan Mendoza G.
La lluvia truena latas sobre una torre caida de bardas viejas.
El tiempo sopla con desdén, un reloj de polvo se ciclona en los baldíos.
Hay un levantamiento contra el sol en la tierra de los ciegos
y algunos monos juegan a la patria.
Aquí los poemas se mueren en las llamas de la colegiatura
y no terminan de nacer en las verdades del mingitorio.
1 comment | tags: bardas, colegiatura, desdén, el sol, el tiempo, latas, llamas, lluvia, Patria, Poema, polvo, reloj, tierra, UDL | posted in Poeticalóidica
May
17
2008
José Juan Mendoza G.
[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=1q9zwrbImBo&hl=en&color1=0x234900&color2=0x4e9e00]
Gracias a todos los visitantes de este blog en el que yo escribo pero que bien saben es de propiedad colectiva. Gracias porque aquí descubrí que quizá podía llegar a grabar ese video algún día y pues lo hice. Es el Encuentro Internacional de Escritores León 2008 en la Feria Nacional del Libro. Hay ahí gente muy mamona y burguesa, pero hay amigos entrañables de todos los rincones del mundo, desde Da Jandra de España hasta Marina de Tlaxcala. Nada de esto sería posible sin ustedes. Gracias a J. S. Z., Noemí, Fuego negro, Abeja, K., Kletova, Geisha, Ateo, Homo Rodans, Refugio Atómico, Enigma, Indigente, Mefistofeles, Polvo de Menta, Rogelio, Licenciada, Revista Pastizal!, Vampiro, en especial a Perse y Morgaana que han sido amigas incondicionales a pesar de los pesares, o más bien, a pesar de mis pesares, sobre todo a Angel-ic, quien es escencia del primer poema y sabe también perfectamente porqué utilicé las escaleras para discapacitados en el hotel… no se los podems decir, jo jo jo, (es un secreto).

7 comments | tags: amigos, Ateo, blog, FeNaL, fer, fuego, León, Marina, Poema, polvo, video | posted in Anecdótica, Cronocrónica
Mar
24
2008
José Juan Mendoza G.
-De hecho hay un cabrón, se llama Villaurrutia. Tiene unos nocturnos bien chidos, acá bien llegadores.
-…
-¡Oh, cabrón! Mira, deja buscarlo al güey: Villaurrutia mas enter. Aystá’.
-Lo que es no tener nada qué hacer.
-Mira, mira: “Y mi voz que madura, y mi voz quemadura, y mi bosque madura, y mi voz quema dura”, ¡Hay, güey!
-¡Ay no mames! Eso es una mamada, hasta tú se lo pudiste escribir con las nalgas a tu vieja: “Mi calzón para Julieta; Mi calzón para, Julieta; Mi calzón Parajulieta; ¡Mi calzón! ¡Para, Julieta!” Ja, ja, ja. A huevo, hasta va en crechendo la intensión ca.
-Pinche puto… además “parajulieta” no existe, güey, qué es eso.
-¡Sí existe! De Hecho “Parajuluieta” –así con mayúscula, güey- tiene otro nombre… Marcela. -Aquí ponle efecto de eco, güey: Marcela rcela cela ela- ¡Simón! Neta mira, Traes a la Julieta y a la Marcela, ergo son paralelas, puto; incluso tu último fin es que nunca se crucen, como las paralelas. Así Marcela es la dichosa Parajulieta y Julieta es la Paramarcela. … Incluso ya podrías hacer una quinta frase y superar al Villapedos o como se llame: “¡Mi calzón, Parajulieta!” Pinche cierre bien cabrón del poema, hasta suena a que ya te la cojiste.
-Mamón, si ya le conoces hasta los lunares de adentro, nos has cachado dos tres veces, no te hagas pendejo.
-Sí, la neta me pasé de lanza.
-Sí.
-Sí, sí.
-…Pero entonces cuándo Marcela se convierte en Parajulieta y viceversa, güey; o sea, cuál es el evento detonador de la mutación del nombre, del pedo onomástico, ca.
-Ah, pues eso depende.
-¿Depende de qué?
-De qué tan lejos esté. …¡No ps’ no sé! Igual y es como quieras ver el vaso ¿no?
-¡No me salgas con mamadas espirituosas.
-No, lo que pasa en sí es que hay que ver el vaso siempre vacío.
-¿Para que no puedas caer más bajo o para que cuando caiga algo te sientas bien chido o cómo?
-No, pendejo; para así poder llenarlo de lo que tú quieras.
-Me convence ca. Salud.
-Salud.
-…
-…chale, y luego con leche. Paramarcela… Para mamarcela…
-Oye, güey, ¿Y si Parajulieta es un adjetivo?
-Hmmm. ¿Con qué significado?
-Pues lo mismo.
-¿Cómo lo mismo?
-¡Pos lo mismo que dije allá arriba, pendejo! ¡¿Qué no estás leyendo?! Sería un adjetivo peyorativo. Cambiaría el uso como sustantivo o como adjetivo. Pinche cambio de contenido por continente, güey, bien espeso.
-A huevo, vuelves cóncavo lo convexo.
-No mames, no mames. Ya valió.
-¿e?
-Parajulieta es el femenino de parajulio, güey.
-¡Pa su verga! Pinche mes oculto, pinche mes que nunca llega, el parajulio… No mames, pinche destino busca la forma de decirte que a tu vieja no le va a llegar un mes, güey. Ya te cargó la venosa.
-…Chinga tu madre.
-Pos’ la chingo, pero a ti ya te cargó la venosa. Oye, güey, aquí traigo uno mío pa’ que se lo lleves.
-¿Pa’ que le lleve qué a quién?
-Ps’ mi calzón para Julieta.
- Ay, cómo eres mamila.
-Simón, güey, mejor salud.
-Salud.
-…ta’ madre.
-¿Qué pasó?
-Ya se acabó, ca.
-Tssssssss –feid aut, güey- tssssssss.
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Feb
25
2008
José Juan Mendoza G.
Mi boca de siglo se escurre
manchando de febriles poemas azules
los muros y banquetas de Celaya.
Mis ojos de minuto se estrellan en el calendario,
buscan matar a Europa
que dura exactamente un mes.
Mis pies de segundero se arremolinan tediosos
en el reloj de la pared,
la calle tosca me pide que me acueste con ella,
me zumba como la luna detrás del iris derecho,
y yo le digo que hay ojos más bellos bajo cierto fleco
con los cuales despertar,
despertar sin dormir,
dormir sin despertar.
Cuando eres un hombre en mis condiciones
el sol va y viene como mosca.
Y zumba el siglo, y zumba el minuto,
y zumba la luna hasta la región occipital
del mundo del insomnio…
Mi oído de lata veinte horas al día
finge que me dices invítame al Estribo.
Las otras cuatro horas
mis manos de cigarro
intentan mejorar este poema.
.
[audio:http://www.aekana.net/333.mp3]
3 comments | tags: azul, boca, Bus, Celaya, despertar, Dios, dormir, el sol, estribo, Insomnio, lina, luna, Ojos, Poema, reloj, ya | posted in Cronocrónica, Poeticalóidica
Nov
25
2007
José Juan Mendoza G.
Este mi inane terruño guarda un orden exacto de las cosas. Cada ítem material, cada una de las vitales herramientas se encuentra distribuida en estricto orden vertical de necesidad histórica.
Por citar unos ejemplos diré que hoy necesito como el aire las revistas que ayer compré, se encuentran en el suelo a un natural nivel inferior al de la cama, pues anoche me urgía dormir más que fugarme en la lectura. Dichos pasquines del diablo se encuentran fungiendo de tapa a una añeja toalla femenina, la cual se desempeñó como fetiche primordial hace exactamente un mes.
Bajo kilos de polvo de un olvido largo que en este momento me es necesario, yacen cientos de discos en una cajota de huevo. Ahí hay otras cajitas solitarias y disquitos indefensos según su rango de importancia de terapia psico-acústica: los que se encuentran hasta el fondo no se han oído en años, los que pululan (aparentemente) desparramados entre pelusas y bolas de greña (las cuales datan de hace meses cuando estilaba larga la cosa en cuestión) son empaques que esperan a los respectivos que rondan la grabadora porque los he escuchado últimamente o bien discos sin caja, muestra de haber sido sonados durante decenas de meses, tiempo suficiente para que su caja (y su carácter celador) perdiera toda importancia y visibilidad.
Hundida desde hace años bajo el yugo de los indispensables calzones yace la televisión. Ésta reposa a su vez sobre un ropero que guarda las garras que nunca me pongo, pues las que sí me pongo se encuentran apiladas muy a la mano, en el suelo, por un concienzudo orden de limpieza.
Al abrazo de las cobijas que nunca se bajan de la cama y desconocen lo que es estar tendidas por lo irremplazable del sueño brillan los cigarros y el encendedor, mientras junto a un viejo condón usado ambos accesorios son esperados con paciencia por el cúmulo de recuerdos en forma de colillas y ceniza. Ese cenicero, por cierto, nunca ha perdido su importancia desde que me lo robé a los trece años en un concierto de Ely Guerra.
En mi cuarto siempre pesó más la poesía que la escuela, por eso arriba de los viejos cuadernos que siempre empiezan como proyecto de apuntes escolares y son jubilados como cancioneros residen unas erudíticas columnas de libros cuyos tamaños y distribuciones varían según su aguante a los guitarrazos nocturnos, borrachazos mañaneros, pisotones descuidados o vestiduras rápidas cuando llega sin anunciarse la nalga oficial. En este sentido siempre sale perdiendo el pequeño Gorostiza y es inamovible el grosor de Paz. Estos bodoques empastados por lo general tienen su lugar en la columna según el interés que hayan despertado. Abajo se encuentran los que se inmolaron completitos en mis pestañas junto con los que decidí nunca llegaría a su contra solapa, aplastados por los que no he leído nunca o que aún guardo la intención de terminar.
La lámpara que me regalaron alguna navidad pisa un buró cuyos dos cajones están llenos de recuerdos de las exnovias de mis amigos, donde al arriba principal están las de El Oso, que siempre fueron las que más me han gustado.
Marx y Lenin tienen su lugar muy aparte. Exactamente sobre El Principito. Al lado de éstos se encuentra un atril para guitarra casi siempre vacío, rodeado de papel higiénico de varias temporadas de frío y cajetillas muertas que cubren una mochila ya anciana, la cual creo que está ahí desde el penúltimo Cervantino.
En esa parte a donde nunca llega el sol, es decir debajo de la cama, reside el panteón de las épocas muertas. Epitafios de antiquísimos disquetes, calcetines sin par (muchas veces la causa de esto es un paulatino empuje ejercido por los libros), ganchos de los que nunca colgó ni un hilo, poemas y cartas con un renglón de vida, cables de aparatos hoy perdidos y suertes de vida multicelular catalizadas por nimios pedazos de comida prófuga. Como todo panteón tiene sus flores, las cuales suelen caer directamente desde la ventana, arrastradas por algún viento sabio. Ahí voy a visitar a mis muertos de vez en cuando. Sobre todo cuando tengo miedo o necesito pensar. Muchas canciones se han colado al Myspace desde ahí.
También hay un zapato místico junto a Weber, el par se encuentra a perpetuidad precisamente en el panteón, como recordatorio de que el que pone un pie en la filosofía lo pone en la tumba. Ese místico choclo guarda desde hace mucho mi cartera que siempre anda vacía salvo por algunas credenciales vencidas que me acreditan como ex-hijodeputa, ex–ciudadano, ex–mexicano o ex–estudiante, y todo eso que es lo mismo pero más barato. También hay ahí tarjetas de presentación computadas históricamente por aparición de gente mamona a la que nunca le voy a llamar.
A veces, cuando mi casi senecta madre encuentra las fuerzas para subir las escaleras…
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Sep
17
2007
José Juan Mendoza G.
Nunca te enamores de una mujer que hayas soñado, cuya esencia se pierda en los anales de la tinta azul, en el génesis de las ondinas inconscientes.
No te enamores de ella, te digo. Porque jamás la volverás a ver.
No volverás a oler el sonido del viento sobre su pelo, no podrás más crearla y recrearla según los gustos que tienes e ignoras, que sabes perdidos en la rivera de la noche freudiana.
Despertarás enamorado, saldrás a ofrecer flores con las manos mojadas y, cuando de nuevo uno y uno sean dos, no recordarás ni un ápice de su rostro. Serás el aficionado a la bocanada, el enamorado del recuerdo de un recuerdo borrado.
Corazón azul y sin casa.
Vas a pedir prestado, vas a rentar. Vas a buscar sus ojos en el agua, sus manos en la calle, pero sobre todo su ausencia en el sol, su presencia en tu cuento, tu poema, tu blog, buscar que brote de la sonrisa de tus amigos.
Si alguna vez la vuelves a ver, sé el de arriba. Conquista, juega, como Cortés daña y que te absuelvan, no te enamores. Que sea ella, que sea la fantasía la que recorra la tierra armándote, buscando tus ojos en la ciudad, tomando la huella de tu mano de los armarios de los hoteles, suspire bajo los puentes.
Pero no te enamores de ella, te digo. Porque jamás la volverás a ver.
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