Limpiando la casa
Dios es un cachivache
un calcetín perdido dispuesto a convertirse
-como dicen que pasa con el tiempo-
en otro gancho solitario en el ropero,
hoy desperté con esta certeza
fue una pesadilla infame la que me tumbó del lecho
y él etaba ahí bajo la cama
rodeado de su pelusa
me saludó, me sentí nimio
dura esta realidad me oprimió a tal grado
que insólitamente desperté
una vez más me saludó
y volví a despertar
y me volvió a saludar
desde entonces no acabo este poema
Hola





