Pluvas III
Este monstruo de metal y acera fue planeado
para evaporar las ideas
fue plantado para sudar al amor de aquí
quitarnos todo
pero el amor se condensa y hace nube
y la revolución también hace nube
y los besos y el verde galopante
y la noche de la adolescencia
el pájaro azul y los anhelos sanguíneos
hacen alma allá arriba
amasan un músculo de espíritu
duro en venas de luz
en cada átomo el ciclón vivo
de algo poético
luego llueve
-como le decimos-
el alma nos busca suelta
se nos declama de extraña manera
y ya no reconocemos más nuestros sueños
ni el amor ni el coraje que gritan nuestros nombres cuando caen
ese mar incomprendido que muge
desde sus arcanas lagunas de tiempo
ese Dios gólem que hicimos ajeno y que vuelve
hablándonos en una lengua protozoica que no recordaremos más
acaba por irse diluido
a terminar de tapar las coladeras





