Desde acá
Nadie puede escribir a la fuerza
la cabeza en claustro
raudas nadas del hoy
no hay luz, no hay nombres verdaderos
la realidad se vuelve jaula
sin barrotes
sin pájaro
Nadie puede escribir a la fuerza
la cabeza en claustro
raudas nadas del hoy
no hay luz, no hay nombres verdaderos
la realidad se vuelve jaula
sin barrotes
sin pájaro
Dios es un cachivache
un calcetín perdido dispuesto a convertirse
-como dicen que pasa con el tiempo-
en otro gancho solitario en el ropero,
hoy desperté con esta certeza
fue una pesadilla infame la que me tumbó del lecho
y él etaba ahí bajo la cama
rodeado de su pelusa
me saludó, me sentí nimio
dura esta realidad me oprimió a tal grado
que insólitamente desperté
una vez más me saludó
y volví a despertar
y me volvió a saludar
desde entonces no acabo este poema
Hola
Una rupestre en esperanto
boleros en alemán
sones chinos
de Teherán los tangos
ayer soñé que sonaba
en el zócalo de su cama
afuera zumbaba la patria
Corazón tenor con boca de cicatriz
busca armarse caballero con un jersey
hace yelmo el periódico más gris
de mil novecientos ochenta y seis
perro pobretón cabeza de astronauta
busca Venus doméstica de quedada
o luna joven muy sola y poco santa
con quién rebanar alguna madrugada
lumbre sin ley busca casa habitada
qué comer en este verano lluvioso
ratón busca debajo de su almohada
sordo encuentra las cintas del gozo
chica cigarro busca boca con coche
niño es atropellado por Dios ebrio
sorbos de vida se le hicieron noche
y otro sol payaso edificó su imperio
diario rojo se vuelve poema marrón
le cicatrizaron también las dos alas
fue un golpe seco que le diera el hormigón
en mi puerta a las ocho en la mañana
El Harry de Rowling, el Frodo de Tolkien
son dos libros en blanco de un tal Jean Paul Sartre
si yo pudiera expresarte, corazón
sería un sueño marchito más
La gran manzana, Wall Street, su estandarte
son heridas del mundo hacia el mundo sin punto y aparte
si yo pudiera curarte, corazón
sería un rezo perdido más
o una bolsa en el río, en el mar
en la sala de urgencias,
un pirata ataviado de frac
naúfrago en el hubiera
si el alcohol contuviera a los perros
del abecedario
si el tabaco arreara los verbos
a este el bloc solitario
Un boleto pa’l sur, la cara de mi madre
son dos modos distintos del sol por la tarde
si yo pudiera rehacerte, corazón
serías un fantasma más
El más allá, la ciudad, el infierno de Dante
son tres libros en blanco de Cuauhtémoc Sánchez
si yo sumara estas calles, corazón
sería un sueño infinito más
o una bolsa en el río, en el mar
en la sala de espera,
un pirata tristón y de frac
a babor de la fiesta
si el alcohol contuviera a los perros
del abecedario
si el tabaco arreara los verbos
a este el bloc estepario
una cana de luna, un soldado
del sol desertado,
al alambre que amarra las sienes
del mundo, quebrarlo
si tu voz irrumpiera en la casa
de un niño asustado
que dejé sentado en mi pasado
cuidando el armario
una llave de sol, un silbido
que surca los llanos,
la carroza del viento en las manos
de Miriam, los años
que me hacen escribir tanta sed
de futuro y pasado,
sería yo, corazón, un tren más
en junio veinticuatro
sería yo, corazón, más feliz
si hoy perdieras veinte años
El firmamento es una injusticia,
la fugacidad de mi vida
se embarra en él
al calor de tres tragos
como un diminuto cometa
que recorre el bulevar despacio
raudos sueños de luz metálica
se baten en las calles
en una contienda de fin naufragante
sin cederme el paso
todas las puertas emanan rechazo
y sin embargo hoy son todo el abrigo que tengo
perdí mis llaves del mundo
en ese taxi rojo
Este monstruo de metal y acera fue planeado
para evaporar las ideas
fue plantado para sudar al amor de aquí
quitarnos todo
pero el amor se condensa y hace nube
y la revolución también hace nube
y los besos y el verde galopante
y la noche de la adolescencia
el pájaro azul y los anhelos sanguíneos
hacen alma allá arriba
amasan un músculo de espíritu
duro en venas de luz
en cada átomo el ciclón vivo
de algo poético
luego llueve
-como le decimos-
el alma nos busca suelta
se nos declama de extraña manera
y ya no reconocemos más nuestros sueños
ni el amor ni el coraje que gritan nuestros nombres cuando caen
ese mar incomprendido que muge
desde sus arcanas lagunas de tiempo
ese Dios gólem que hicimos ajeno y que vuelve
hablándonos en una lengua protozoica que no recordaremos más
acaba por irse diluido
a terminar de tapar las coladeras
Había infiernos más duros y perpetuos
que los que la joven catequista pretendía que temiéramos
que nos pedía que imagináramos
siempre llamas, siempre lamentos
y un abanico de impías serenidades
a unos cuantos centímetros arriba
en ese cuadro amarillento del templo
siempre llamas, siempre un infierno estático
perpetuo en los límites de su cuadro mal pintado
el infierno sin embargo era igual a Dios
tenía diversas formas de presentarse
y estaba en todas partes
aunque nunca nos lo enseñó Azucena en el catecismo
lo supe bien esa tarde
con mis siete años en la bolsa
en que desde el techo de la casa de Jorge
la vi ahí tirada
su padre se subía los pantalones
sus hermanas se burlaban
y los más pequeños jugaban al lado a las canicas
indiferentes
nos dimos la vuelta y encendimos un cigarro
lo fumamos como pudimos
tosiendo
Más merecen honor
que cientos de estatuas de poco lustre
los árboles que nacen a lo pobre
en las comisuras de los elevados puentes
y los que, heróicos
sostienen su jadeante dignidad
entre camellones y cables
a esos nadie les corta un listón
ni se les aplaude
pero tienen más valor
que muchos próseres de billete
En este mar, el mar poeta
habitan ballenas y monstruos
submarinos divinos, bestias infernales
toda figura retórica en su esencia, en su alma bruta
peces gigantescos de metal
buscando tragarnos
el poeta, él, es tan espeso y frío
caminar en él es navegar la sangre gris de un titán
busco arriba, desesperado
sin éxito
el ojo del sol
escurre de mí agua viva, pirañas invisibles
un inconmensurable ruido blanco raya las mentes
el mar poeta es un león inhabitable
aún no lo conozco bien
no sé si cuando sale el sol
y soy el único escurriendo a mitad de la calle como un loco
es cuando se ha ido
o se ha guardado en las personas como yo
Los demás posts no desaparecieron, sólo se volvieron “privados”, puesto que andan concursando por ahí, con eso de que quieren todo inédito… Los que se ven abajo son pues -menos Pluvas-, previos a lo que concursa… Aunque ahora que los leo de nuevo me pregunto porqué no mandé algunos de estos… (y porqué otros no los borré).
Actualización: Acabo de descubrir que ando también en Palabras Malditas.
Segunda actualización: Y también en “Catarsis” No. 13 de Guadalajara. No sé si también salga en papel, si es así rolen los que anden por allá…
La lluvia es un mar incomprendido
caedizo, fragmentario, viajero
el mar -el de las olas- es un mar de fusas
la lluvia en cambio es un mar poeta
quizá el único cuya prosa rima fino
un mar atomizado, fugaz y ubicuo
-el único mar en que habitamos-
y del que cobardes huimos
tapándonos
La lluvia es un mar incomprendido
Sugiero que abramos el regalo
que rasguemos sus partecitas envoltorias
y pongamos el disco de la decepción
bajo nuestras aburridas caras de aguja
(le demos vuelta, si se requiere)
y suministremos al público su quejido anual
el ruido blanco
que zumba en las fiestas como esta
mamá, no me gusta el pastel
ninguno, no sólo el tuyo
abuela, gracias por el suéter
mi padre piensa que con estos regalos
insinúas que somos pobres
tía, ya te dije que con dinero no me compras, pero gracias
¿Qué? No dije nada malo, papá
si acaso gracias
gracias, gracias
puras desgracias
gozo de todo aquello que ansían -me dicen-
todos los niños pobres del planeta
los cuáles viven en Zaire y en Xichú
todos los demás son blancos y ricos
¿Y yo?
Y yo
me pregunto
porqué ansiar este anfiteatro
tejido en estambre o comprado en Sanborns
yo sólo quiero ir al cerro
a jugar con mis amigos
a que somos Gokú
echando cascarita
En fin, sugiero que abramos el regalo
dijo mi tío Carlos
extremadamente ebrio
él sí que sabía hacer del mundo serpentina
mucho le aprendí
Aquel tenía joven tabaco
y me causó al calarlo una tos
de la que mis amigos se rieron bastante, le digo
una adicción entre divina y diabólica también
Fue, aquel brassier blanco -su contenido lisérgico-
mi primera bocanada
Aquí arde mi alma
-esa torcedura, muñón de divinidad-
que cansada de hacer banqueta
de ascensores nadando en corbatina
del sol ahorcado en los postes
mi alma de patea-latas
que cansada de vivir pegada a los enchufes
sigue siendo, en escencia
un cazahuate
En éste tengo a Dios
-como quien dice-
a fuego lento
ya me debía muchas
desde el primero
En este otro cigarro
tengo a tu madre y a tu padre
se funden extraño dentro de la botella
que guarda después de muerta
una porción del vacío
entre mis ojos y tu cuerpo
se ven felices
de hacerte
y les echo la colilla
Una madrugada
meditabundo breve
en súbito insomnio
decidí iluminado que era comunista
y también que era poeta
y entre otras lúcidas verdades
que vinieron a enterar mi mente
supuse que Althusser escribió todo
mas no nos dijo -como lo hizo Lenin
antes de que el rayo-razón me despertara-
que la labor más importante para con el proletariado
era “poner zenzontles
en el miocardio”
él así dijo, le creí
me paré de la cama
le di un beso en la frente a mi mujer
y me fui sin hacer ruido a buscar a los míos
al cabo de horas no encontré a nadie
como era de esperarse
¡Pero encontré a los pájaros!
Saltando, regodeándose
viviendo combativos en los corazones
que tiene aquí por muros la ciudad
tranquilo y esperanzado
regresé a dormir
Hoy es la tarde
en que el tiempo sopla con desdén
-un reloj de polvo se ciclona en los baldíos-
las almas se marchitan lentamente
en la grasa de un pasamanos
pocos lo saben
Ya traje migas de pan para tu amor de paloma,
puse mi cielo todo al rasgar antojado de tu pico,
crucé el andén de brasas y ojos,
resolví el misterio antiguo del desierto,
pensé el mar entero, el más ínfimo de sus átomos
en inframundos de eterno negro
con paciencia de estalactita
y tú sigues ahí
(mirando a un infinito espurio)
con ropa
Tengo poco de estar en esto
de armar lamparitas portátiles de letra y coma
-pequeñas como para un vaso,
medianas para las noches kilométricas-
según los caprichos de la lucidez,
pero ya se que precisamente de esto
voy a morir
Tengo en este cigarro
el aroma de tu cabello,
el reloj, su mudez, la tarde entera,
el licuado de sol y luna que puse en mi último poema,
quemándose
Y cuando regresas
el bulevar vuelve a ser
el mar invisible que nos arrulla
con sus peces de fierro
Y cuando regresas
vuelven a encenderse
todos los focos del mundo
Extrañarte saca en mí
una comezón angustiosa por dentro de las encías
la siento cada que me arrancan de mi vida
como se arranca a un caracol
se mezcla con escosor
en una nata que odio describir
el universo es un Pronto apedreante
del que no logro salir
ni parpadeando
no hay poesía en extrañarte
la hay en tu recuerdo, pero solo ahí;
que no estés es, en abreviatura,
tener el alma manca
la mente batida
y el pene amputado
Ando lejos de casi todo
aquí no hay
ni la más pequeña luz
que pudiera surgir de un ojo
cerrándose
el sueño es un desierto azul y púrpura
el cielo es un desierto
de mosaicos ocres
suena muy pálido
un latido de Hendrix
casi tan lejano como yo
en este lugar
se está siempre de pie
y boca abajo al mismo tiempo
Quizá yo sería el único
que fuera en la vida héroe
y secuestrador a un tiempo
cuando en venganza del mundo
mi alcoba fuera la jaula
de Cassez